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ZOSTER

Descripcion: El herpes zoster es una enfermedad frecuente causado por la reactivación del virus de la varicela zoster, un virus de la familia de los herpesvirus que es morfológicamente idéntico al virus de la varicela pero antigénicamente distinto. De igual forma, el cuadro clínico producido por el virus de la varicela (cuyo acrónimo es VVZ) es diferente del producido por el virus del herpes zoster (VHZ).

 

Después de un cuadro de varicela, el virus permanece latente en los ganglios radiculares sensitivos a los que ha llegado desde las lesiones cutáneas por migración a través de los nervios sensoriales. Cuando se reactiva, vuelve a la piel a través de los nervios sensoriales y ocasionalmente, a los ojos.

 

Aproximadamente en el 15% de todos los casos de herpes zoster se afecta a la rama oftálmica del trigémino ocasionando el herpes zoster oftálmico. En ocasiones más raras, cuando la enfermedad afecta al nervio maxilar o al nervio nasal externo, pueden producirse complicaciones oculares.

 

Como en los herpes zoster en general, la incidencia de herpes zoster oftálmico aumenta con la edad siendo más frecuente en los pacientes de más de 60 años. Además, los signos y síntomas son más graves y de mayor duración en los ancianos. También tienen un mayor riesgo de padecer un herpes zoster los pacientes inmunosuprimidos o con deficiencias inmunológicas como, por ejemplo, los pacientes con SIDA, en los que el herpes zoster es unas 15 veces más frecuente que en la población en general. Sin embargo, la incidencia de complicaciones oculares no está relacionada con la edad, el sexo o la gravedad de las lesiones cutáneas.

 

La lesión ocular puede estar causada por una invasión directa de los virus o por difusión del virus desde el ganglio trigémino a través del nervio nasociliar que se ramifica por una lado para innervar la superficie del ojo y las estructuras que lo rodean y por otro la piel de toda la nariz. La aparición de una lesión en la punta de la nariz (signo de Hutchinson) es indicativa del herpes zoster oftálmico.

 

CUADRO CLINICO

 

La enfermedad se inicia con un cuadro gripal con malestar, fiebre variable, fatiga y depresión que puede durar una semana hasta la aparición de un rash o exantema unilateral rash sobre la frente, el párpado superior y la nariz, áreas que constituyen el dermatoma de la primera división del trigémino. Antes de la primera erupción, un 60% de los pacientes experimental una neuralgia preherpética, caracterizada por una sensación de picor superficial, hormigueo o quemazón o incluso un dolor intenso que puede ser constante o intermitente. Seguidamente aparecen máculas eritematosas que progresan para formar racimos de pápulas y vesículas en 3 a 5 días. Estas lesiones evolucionan a pústulas que pronto forman costras que se desprenden (5-7 d).

 

Las lesiones tienen una distribución metamérica, aunque a veces la extensión del exantema puede dar una sensación de bilateralidad. En raras ocasiones el exantema puede generalizarse, pero solo en pacientes con linfomas o alguna inmunosupresión patológica o farmacológica.

 

COMPLICACIONES OCULARES

 

Las complicaciones del herpes zoster oftálmico se manifiestan en forma de afecciones de las diversas estructuras oculares, pudiendo llegar incluso a una pérdida completa de la visión.

 

Usualmente pueden quedar afectados los párpados con una ptosis a consecuencia de una fibrosis cicatricial, la conjuntiva con una conjuntivitis que se manifiesta asociada a vesículas del borde palpebral, y la esclerótica. En este caso pueden producirse epiescleritis y escleritis aunque estas no son frecuentes.

 

Cuando es afectada la cámara anterior puede aparecer uveítis con inflamación y cicatrices en el iris que pueden conducir a glaucoma y cataratas. Estas lesiones aparecen entre las 2 semanas y los 2 años después de la erupción.

 

PREVENCION

 

Además de evitar el contacto con sujetos con varicela o con herpes zoster, la vacuna ZOSTAVAX contra el Herpes Zoster a base de virus vivos atenuados, es desde hace poco, el único tratamiento eficaz. El Zostavax reduce casi en un 60% las posibilidades de contraer la enfermedad, pero incluso en el caso de contraerla, reduce las complicaciones oftálmicas y la duración e intensidad de la neuralgia post-herpética.

 

Los sujetos inmunosuprimidos pueden ser tratados con aciclovir, interferón alfa y vidarabina. Aunque la vacuna de Zostavax no es recomendada por el fabricante para los enfermos inmunodeprimidos, algunos autores la prefieren a las inmunoglobulinas de la varicela-zoster.

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